Plaza Navona en Roma

Plaza Navona

Al reservar hoteles en Roma, una opción muy popular es hacerlo cerca de la Plaza Navona. Esta plaza de Roma es uno de los lugares más emblemáticos y visitados de la ciudad. El conjunto monumental de este punto de interés alberga varias fuentes de estilo barroco, edificios cuyas fachadas son una obra de arte en sí mismas y otras esculturas que contribuyen a embellecer una plaza que de por sí ya es interesante pues tiene forma alargada y redondeada en el extremo norte. ¿Quieres saber el porqué de la forma alargada de la Plaza Navona? En la guía de viajes de Roma de Nautalia Viajes te ofrecemos la respuesta.

Ubicación de la Plaza Navona

La Plaza Navona es fácilmente accesible en transporte público. Las paradas de autobús más cercanas son Senato y Rinascimento. Desde aquí, es solo un corto paseo hasta la plaza, donde podrás comenzar a explorar y disfrutar de todo lo que este maravilloso lugar tiene para ofrecer. Para los que estén paseando por Roma y quieran verla, esta plaza se encuentra en pleno centro histórico de la ciudad, al oeste del Panteón de Agripa.

Plaza Navona de Roma durante el crepúsculo
Plaza Navona de Roma durante el crepúsculo

Si quieres aprovechar y disfrutar de todo lo que hay que ver en Roma, desde aquí te sugerimos investigar los conjuntos monumentales de otras plazas de la ciudad. El afán de embellecer una plaza es parte de la resolución artística de otorgar al pueblo un escenario apropiado y bello donde poder disfrutar de la vida social. Ejemplos de lugares como estos abundan en la Ciudad Eterna. Podemos remontarnos varios milenios y encontraremos un lugar que ya cumplía estas condiciones: el Foro Romano. Pero si lo que queremos es maravillarnos ante la máxima expresión del arte italiano, debemos visitar la Plaza de España, ubicada al norte del casco histórico de Roma; o la Plaza de San Pedro, en el término nacional de la Ciudad del Vaticano, técnicamente en otro país, pero integrada totalmente con la orilla oeste de la ciudad.

Historia de la Plaza Navona

La historia de la Plaza Navona se remonta a los orígenes de la ciudad y, aunque no haya sido siempre de la misma forma, este recinto siempre ha estado ahí. La plaza se erige sobre el antiguo Stadium de Domiciano, construido en el año 85 y restaurado bajo el emperador Alejandro Severo en el siglo III. Aquí los romanos disfrutaban de juegos atléticos, ecuestres y de competiciones musicales. Con una orientación norte-sur, la estructura del estadio, de 276 metros de largo y 106 de ancho, podía albergar hasta 30,000 espectadores. Aún quedan vestigios de esta antigua construcción en la parte norte de la plaza.

Durante la Edad Media, las ruinas del estadio fueron parceladas y sobre ellas se construyeron edificios, que inicialmente miraban hacia las calles adyacentes pero luego se orientaron hacia el solar del estadio.

La Plaza Navona se estableció como espacio público a finales del siglo XV, durante el papado de Sixto V, conocido por su labor de urbanización en Roma, trasladándose aquí el mercado que antes estaba en el Capitolio. Bajo el mandato del papa Inocencio X, de la familia Pamphili, la plaza adquirió su diseño barroco actual, con la construcción de fuentes, la Iglesia de Santa Inés en Agona y el Palazzo Pamphili.

Plaza Navona en Roma vista desde la Fuente del Moro
Plaza Navona en Roma vista desde la Fuente del Moro

Que ver en la Plaza Navona

Como ya habrás podido intuir, la Plaza Navona tiene esta forma tan excepcional porque se edificó sobre el trazado de la pista del antiguo estadio de Domiciano, conservando sus dimensiones originales y la curva en la zona norte. Los edificios que rodean la plaza están construidos sobre lo que fueron las gradas del estadio. Pero no es solo esta curiosidad la que embellece la plaza, sino que son muchos monumentos los que hacen que sea un lugar tan impresionante.

Las tres fuentes

El rasgo más destacado de la Plaza Navona son las tres grandes fuentes con elaboradas esculturas, que no son tan impresionantes como la Fontana de Trevi, pero que bien merecen un buen vistazo.

La más importante es la Fuente de los Cuatro Ríos ubicada en el centro y creada en época barroca. Esta fuente sustituye un antiguo abrevadero y consiste en un gran estanque elíptico sobre el cual se erige un grupo escultórico de mármol coronado por el Obelisco Agonale, una imitación romana de un obelisco egipcio hallado en el Circo de Majencio, al sur de la ciudad. Bernini innovó al apoyar el obelisco sobre una estructura hueca, en lugar de un grupo central compacto. Las estatuas de mármol blanco, de tamaño mayor al real, representan los cuatro principales ríos conocidos en esa época: el Nilo, el Ganges, el Danubio y el Río de la Plata. Cada figura, llena de vida y exuberancia, tiene características específicas: el Danubio señala un escudo de los Pamphili, el Nilo cubre su rostro, el Río de la Plata sostiene un saco de monedas y el Ganges un remo. Las esculturas combinan elementos antiguos con una creatividad caprichosa, mostrando gran atención a los movimientos y expresiones, rasgos característicos del barroco.

Las otras dos fuentes están en los extremos de la Plaza Navona. En el norte, la Fontana di Nettuno fue diseñada por Giacomo della Porta, aunque las estatuas de Neptuno y las nereidas se añadieron en el siglo XIX. En el sur, la Fontana del Moro o del Páramo también fue proyectada por della Porta, con el moro y el delfín añadidos posteriormente por Bernini.

Detalle de la Fuente de los Cuatro Ríos frente a la Iglesia de Santa Inés en Agonía en la Plaza Navona de Roma
Detalle de la Fuente de los Cuatro Ríos frente a la Iglesia de Santa Inés en Agonía en la Plaza Navona de Roma

Iglesia de Santa Inés en Agonía

La Iglesia de Santa Inés en Agonía no solo es un testimonio del arte barroco, sino también un lugar cargado de historia y leyenda. Dedicada a la virgen mártir Santa Inés, esta iglesia fue diseñada por algunos de los arquitectos más destacados de su tiempo, como Girolamo y Carlo Rainaldi y Borromini. En su interior, destacan el retablo de la Sagrada Familia y el altar dedicado a San Alejo, así como las impresionantes esculturas que narran el milagro de Santa Inés.

Palacio Pamphili

Este Palacio, que hoy alberga la embajada de Brasil, es otra joya arquitectónica de la plaza. Este edificio barroco fue residencia de la influyente familia Pamphili y hoy se puede admirar su espléndida galería de arte, que incluye obras maestras de artistas como Velázquez y Caravaggio. La opulencia y el arte que adornan este palacio te transportarán a una de las épocas de mayor esplendor de Roma.

Guía turística de la Plaza Navona

La Piazza Navona es un destino imprescindible para cualquier visitante de Roma. Su rica historia, su impresionante arquitectura barroca y su vida cultural la convierten en un lugar único y memorable. Ya sea que te interese la historia, el arte, o simplemente disfrutar de un hermoso día en una de las plazas más famosas del mundo, la Plaza Navona tiene algo que ofrecer a todos. Explora sus fuentes, admira sus monumentos y sumérgete en la magia de este rincón de Roma que ha fascinado a visitantes durante siglos.

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